HUELLAS BIOGEOQUÍMICAS DE LA ACTIVIDAD HUMANA EN CUICUILCO: UN ENFOQUE BIOGEOARQUEOLÓGICO BASADO EN EL FRACCIONAMIENTO DE FÓSFORO
Cuicuilco fue uno de los asentamientos más importantes en el sur de la cuenca de México durante el periodo Preclásico Tardío y fue habitado por más de 20 000 personas. Dentro de este recinto se encuentra La Estela, un monolito de andesita situado sobre un montículo artificial de tierra al sur del Gran Basamento. Actualmente está vinculado a un depósito de origen pedosedimentario de 2.50 m de profundidad, sobre el cual se construyó la penúltima fase constructiva del Cono Truncado. Los estudios preliminares sitúan su ocupación más temprana entre 800 y 600 a.C. Este estudio tuvo como objetivo comparar los depósitos del relleno de La Estela con el paleosuelo ENAH, utilizado como referencia natural, para distinguir señales pedogenéticas de las antrópicas. Se analizaron las propiedades físicas y químicas, así como las variables biogeoquímicas. La composición química evidenció discontinuidades tanto en los suelos naturales como en las capas de La Estela. Los resultados del fraccionamiento de fósforo (P) confirmaron que las capas de La Estela son de origen antropogénico. A diferencia de los suelos naturales, el perfil no mostró un patrón claro en función de la profundidad, y las concentraciones más altas se observaron en fracciones más recalcitrantes, como el fósforo orgánico extraído con ácido clorhídrico y ácido sulfúrico (Po-HCl y H2SO4). Estos resultados respaldan la idea de que el P es un elemento clave para identificar asentamientos antiguos y reconstruir las actividades humanas del pasado. Los análisis realizados en este estudio no identificaron un patrón pedogenético claro entre las variables medidas a lo largo del perfil de La Estela, principalmente debido a la alta heterogeneidad de las capas, lo que refleja el impacto humano en estos sedimentos.