DINÁMICA DEL DESCONFINAMIENTO DEL SISTEMA ACUÍFERO-ACUITARDO Y SUS IMPLICACIONES EN LA SUBSIDENCIA Y ALMACENAMIENTO SUBTERRÁNEO EN LA CUENCA DE MÉXICO
La extracción intensiva de agua subterránea en la Cuenca de México ha provocado una transición generalizada de condiciones hidráulicas confinadas a desconfinadas en el sistema hidrogeológico. Este trabajo analiza el desconfinamiento como el proceso físico que articula, entre otros procesos, la evolución de la subsidencia del terreno y la pérdida regional del almacenamiento de agua subterránea. Mediante la integración de registros piezométricos históricos, la geometría del acuitardo, interferometría de radar (PSI-InSAR con Sentinel-1A) y gravimetría satelital (GRACE/GRACE-FO), se caracterizó la respuesta espacio-temporal del sistema acuífero-acuitardo.
El estado de desconfinamiento se evaluó al comparar la elevación del nivel piezométrico contra la base de la capa de arcillas, con lo que se identificó una expansión del desconfinamiento de 446 km² en 1975 a 716 km² en 2023, con una tasa media de incremento de 5.63 km²/año, asociado a abatimientos acumulados mayores a 80 m. Esta transición modifica la respuesta hidráulica del acuífero en su almacenamiento y flujo de agua.
Espacialmente, la dinámica de deformación vertical derivada de PSI-InSAR (2015–2025) se asocia a este comportamiento hidráulico: las zonas que aún mantienen condiciones confinadas registran las mayores tasas de subsidencia (-132 a -140 mm/año, con máximos locales de hasta -300 mm/año en donde el espesor de las arcillas es superior a 100 m), mientras que, en las áreas ya desconfinadas, las velocidades de subsidencia son considerablemente menores (-29 a -35 mm/año). Paralelamente, las series temporales de GRACE/GRACE-FO (2002–2023) confirman una tendencia negativa sostenida en el almacenamiento terrestre de agua (TWSa), alcanzando déficits regionales de entre -125 mm y -175 mm hacia 2023.
Se concluye que las extracciones son la causa primaria de las pérdidas de almacenamiento; el desconfinamiento contribuye de forma secundaria, al favorecer el drenaje adicional de los acuitardos. La subsidencia, en cambio, depende principalmente del espesor y las propiedades geomecánicas de las arcillas, y puede persistir sin abatimientos actuales debido al drenaje retardado de los acuitardos.