VULNERABILIDAD HIDROLÓGICA Y RIESGO DE INUNDACIONES EN LA CDMX
Debido a su ubicación geográfica en una cuenca endorreica, la Ciudad de México (CDMX) es históricamente propensa a inundaciones y encharcamientos. Si bien estos fenómenos son multifactoriales, gran parte de los estudios se ha centrado en explicarlos a partir de la ocurrencia de lluvias intensas, bajo un enfoque naturalista del riesgo. El objetivo de este estudio es demostrar que el riesgo de inundaciones en la CDMX depende no solo de la intensidad de la lluvia, sino también de las transformaciones del territorio. Se empleó un método semi-empírico para estimar los cambios en el riesgo de inundaciones, comparando la vulnerabilidad hidrológica de la CDMX entre 1992 y 2021 bajo una misma condición de peligro por lluvia intensa. Para evaluar su efecto a nivel hidrológico, se analizaron diez cuencas localizadas al poniente de la ciudad bajo las condiciones ambientales de ambos años y un escenario hipotético no urbanizado.
Los resultados muestran un incremento del riesgo asociado con los cambios en la vulnerabilidad hidrológica, particularmente en zonas con mayor pérdida de vegetación natural, donde los niveles de riesgo pasaron de “moderados” y ”bajos” a niveles “altos” y “muy altos”. Aunque, este modelo no realiza una modelación profunda del proceso lluvia-escurrimiento, los resultados mostraron correspondencia espacial con los registros de impactos por encharcamientos en la CDMX. En términos de vulnerabilidad, la pérdida de coberturas naturales, como los bosques, mostraron un aumento de hasta 50% los escurrimientos superficiales, y con ello, un mayor riesgo de inundaciones o encharcamientos.
El estudio refleja que las cuencas del poniente de la CDMX con mayor grado de urbanización son más sensibles a eventos de lluvia intensa. Se estimaron incrementos importantes en los caudales entre 1992 y 2021. En contraste, bajo un escenario no urbanizado, las cuencas analizadas podrían regular aproximadamente el 90% del agua de lluvia. Si bien, las tormentas intensas modula en gran medida la dinámica del riesgo, los resultados evidencian que la transformación del territorio constituye un factor que influye directamente en su variabilidad.