VARIABILIDAD DEL TRANSPORTE DE CALOR HACIA EL ATLÁNTICO NORTE A TRAVÉS DEL GOM
La circulación oceánica desempeña un papel fundamental en la redistribución de calor desde las regiones tropicales hacia latitudes mayores. En el Atlántico, este transporte está relacionado con la circulación de gran escala y, en particular, con la rama superficial de la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC). Dentro de esta ruta, el sistema Caribe–Golfo de México–Estrecho de Florida constituye una región de transición entre las aguas que ingresan por el Canal de Yucatán y aquellas exportadas hacia el Atlántico Norte mediante la Corriente de Florida. Durante este tránsito, la Corriente de Lazo participa en la redistribución y almacenamiento de calor dentro del Golfo de México, por lo que su variabilidad puede ser relevante para comprender las modificaciones del transporte antes de su incorporación a la Corriente del Golfo.
El objetivo de este trabajo es caracterizar la variabilidad del transporte de calor a través del Golfo de México y explorar su relación con el transporte hacia el Atlántico Norte. Para ello se utilizaron las salidas de la simulación oceánica ORCA-NEMO de 1/12 de grado, correspondientes al periodo 1958–2015 y con resolución temporal de cinco días. A partir de los campos de velocidad y de las propiedades termohalinas, consideradas en el marco de TEOS-10, se evaluará la advección de calor y su variabilidad en distintas regiones de la circulación Caribe–Golfo de México–Florida.
El análisis busca identificar las escalas temporales de variabilidad, desde la escala estacional hasta la multidecadal, y determinar en qué medida el transporte de calor que ingresa al Golfo de México se conserva, redistribuye o modifica antes de su salida por el Estrecho de Florida. Se prestará atención a la capa superior del océano, donde los cambios en el contenido y transporte de calor pueden relacionarse con intercambios de energía con la atmósfera.
Este estudio plantea al Golfo de México no solo como una región de tránsito entre el Caribe y el Atlántico, sino como una región activa en la modulación del transporte de calor hacia latitudes mayores, explorando hasta qué punto la dinámica regional modifica la señal que se integra a la circulación de gran escala del Atlántico.