TOMOGRAFÍA DE RESISTIVIDAD ELÉCTRICA 2D–3D APLICADA A UNA CONTINGENCIA AMBIENTAL POR FUGA DE HIDROCARBUROS EN COYULA, JALISCO
En julio de 2024 se presentó una contingencia ambiental en la localidad de Coyula, municipio de Tonalá, Jalisco, asociada con la presencia de hidrocarburos en el alcantarillado y subsuelo de una zona urbana. La emergencia generó condiciones de riesgo para la población y requirió la intervención de autoridades de Protección Civil. Ante la necesidad de caracterizar la distribución subsuperficial de la zona afectada y aportar evidencia técnica independiente sobre la posible procedencia del contaminante, se realizó una investigación geofísica de respuesta rápida mediante Tomografía de Resistividad Eléctrica (TRE) 2D–3D.
El subsuelo del área está constituido principalmente por tobas volcánicas, cuya respuesta eléctrica depende, entre otros factores, de su porosidad, grado de saturación y características de los fluidos intersticiales. La adquisición se realizó con un resistivímetro Syscal Pro Switch de 10 canales y arreglo dipolo-dipolo. Durante una jornada de campo se adquirieron seis líneas TRE con espaciamientos electródicos de 2.5, 5 y 10 m, implementando una estrategia multiescala para obtener diferentes relaciones entre resolución y profundidad de investigación, alcanzando profundidades máximas cercanas a 32 m. Una línea localizada fuera del sector con evidencia reportada de contaminación se utilizó como referencia geoeléctrica, mientras que los perfiles restantes investigaron el área afectada.
Los modelos 2D mostraron contrastes significativos entre ambos sectores. En la línea de referencia predominaron resistividades de aproximadamente 66–175 Ω·m, asociadas con tobas relativamente secas. En contraste, los perfiles del área afectada presentaron anomalías conductivas; la anomalía principal alcanzó valores cercanos a 9 Ω·m, se desarrolló aproximadamente entre 6.4 y 12.4 m de profundidad y presentó una extensión lateral mínima de 15 m. La integración de cuatro perfiles permitió construir un modelo tridimensional de resistividad y obtener secciones horizontales a diferentes profundidades para analizar la continuidad espacial y tendencia de las anomalías, considerando las limitaciones de resolución derivadas de la geometría y número de perfiles disponibles.
La correspondencia espacial entre las anomalías conductivas y los sectores donde existía evidencia independiente de hidrocarburos permitió interpretar una distribución compatible con la procedencia de la afectación desde el área de la estación de servicio. Esta asociación se establece a partir de la integración de evidencias y no de la resistividad como indicador químico directo, ya que la respuesta eléctrica puede estar condicionada por cambios en saturación y en las propiedades fisicoquímicas del medio afectado.
Los resultados muestran que la TRE multiescala 2D–3D puede constituir una herramienta de respuesta rápida ante contingencias ambientales urbanas, proporcionando información subsuperficial para delimitar zonas geoeléctricamente anómalas, evaluar la posible procedencia de la afectación y orientar acciones posteriores de verificación, monitoreo y remediación.