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Reunión Anual UGM 2026


 Resumen número: 0743  |  Resumen en espera de aceptación 
Presentación en cartel

Título:

EVOLUCIÓN POLIOROGÉNICA Y HERENCIA CORTICAL DE LAS NELSONITAS DE FE–TI–P EN LA FAJA ESTRUCTURAL OAXAQUEÑA

Autores:

1 Sergio Dale Bazán Perkins ← Ponente
Industria Minera Indio, S. A. de C. V., IMI
bazanperkins@hotmail.com

2 Sergio Bazán Barrón
Industria Minera Indio, S. A. de C. V., IMI
bazanba@hotmail.com

Sesión:

GEOQP Geoquímica y petrología Sesión regular

Resumen:

A escala global, la metalización de Fe–Ti–P en nelsonitas se atribuye a segregación magmática en complejos AMCG. En contraste, la Faja Estructural Oaxaqueña (Gneis Novillo) registra un modelo genético poliorogénico y polimetamórfico de reciclaje cortical profundo, activo desde el Mesoproterozoico hasta el Permotriásico (~1,200 Ma de evolución). Este marco estuvo determinado por la subducción prolongada de la corteza oceánica de la placa Paleo-Pacífica al poniente del margen cordillerano de Amazonia (representada por el Supergrupo Acatlán). A través de este proceso, la interacción cortical retuvo y concentró la mineralización primaria de Fe–Ti–P–S–REE antes de sus posteriores reorganizaciones tectónicas e hidrotermales

La evolución inició en el Arco Insular de Telixtlahuaca (1470–1100 Ma), donde el vulcanismo activo y los procesos de rifting alimentaron cuencas anóxicas marginales con masivos aportes exhalativos y sedimentarios. Esta interacción favoreció la acumulación de metasedimentos enriquecidos en Ti (rutilo), P (apatito), S (sulfuros), REE) y bandas de manganeso. Durante la Orogenia Oaxaqueña (1100–720 Ma), un metamorfismo inicial M1 (~1100 Ma) de baja a media presión evolucionó hacia un clímax granulítico de alta presión M2 (~920 Ma), formando fajas metamórficas acopladas tipo Miyashiro. Este paroxismo transformó el carbono sedimentario en extensas fajas de grafito cristalino (>6 km) asociada a fallas inversas de la Orogenia Oaxaqueña. El grafito funcionó como buffer redox grafito–CO₂ bajo baja fO₂, favoreciendo la estabilidad de la ilmenita, mientras la anatexis cortical extrajo fundidos cuarzofeldespáticos y concentró un residuo refractario enriquecido en Fe–Ti–P.

Una segunda etapa de reactivación tectónica ocurrió durante el Paleozoico Superior–Permotriásico, cuando la subducción oblicua de la placa Paleo-Pacífica continuó el desgarre del basamento e instauró las raíces de un arco continental. El ascenso de magmas tonalítico-graníticos desencadenó un hidrotermalismo regional de cuarzo y epidota, cuyos fluidos pneumatolítico-hidrotermales lixiviaron, transportaron y removilizaron el ensamblaje profundo Fe–Ti–P–S hacia sistemas de fracturas, generando cuerpos vetiformes de nelsonita de origen metasomático-hidrotermal.

Este origen hidrotermal tardío encuentra respaldo en análogos globales: el Complejo Damiao (China) demuestra el emplazamiento de nelsonitas en fracturas controladas por fluidos postmagmáticos, mientras que el distrito de Roseland (EE. UU.) evidencia que estos cuerpos pueden formarse o reorganizarse después del magmatismo primario mediante la acción de fluidos asociados a eventos orogénicos posteriores. En conjunto, estos procesos consolidan a la Faja Estructural Oaxaqueña como un modelo excepcional de reciclaje cortical profundo, donde la mineralización Fe–Ti–P resulta de una evolución poliorogénica prolongada, controlada por reactivación tectónica y circulación metasomático-hidrotermal tardía posterior al magmatismo primario.





Reunión Anual UGM 2026
Del 26 al 30 de Octubre
Puerto Vallarta, Jalisco, México