CAMBIOS FISICOQUÍMICOS EN SUELOS CONTAMINADOS CON PETRÓLEO CRUDO: COMPARACIÓN ENTRE DERRAME FRESCO E INTEMPERIZADO
En el estado de Tabasco, los derrames de petróleo han afectado de manera significativa diversos ríos, sistemas acuíferos y suelos de la región. La contaminación derivada de estos eventos representa una problemática crítica para la calidad del suelo; el grado de afectación depende no solo de la concentración del contaminante establecida por la legislación ambiental, sino también del tipo de hidrocarburo involucrado, como las fracciones medianas y pesadas. Se evaluaron muestras contaminadas con hidrocarburos de cuatro sitios del estado de Tabasco con el fin de identificar las variaciones en las propiedades del suelo simulando un derrame fresco e intemperizado (seis meses), utilizando como referencia el suelo testigo previamente caracterizado según la NOM-021-SEMARNAT-2000. Se determinó la concentración de hidrocarburos totales del petróleo (HTP) mediante la extracción de los compuestos presentes en la matriz sólida utilizando el método Soxhlet, estandarizado en la metodología EPA 116A. Asimismo, se determinaron los grupos funcionales mediante la técnica de espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier (FTIR) y los índices de compuestos polares (I-RAP) para evaluar el grado de contaminación en los diferentes sitios y concentraciones (Morales-Bautista et al., 2016; Guzmán-Osorio et al., 2021). Los resultados mostraron variaciones entre los diferentes sitios de estudio, lo cual puede atribuirse a las propiedades fisicoquímicas particulares de cada suelo. El grado de contaminación, expresado mediante el índice I-RAP, demostró ser un indicador útil para evaluar el grado de afectación del suelo por petróleo crudo, permitiendo relacionar cuantitativamente el nivel de contaminación con los cambios en las propiedades fisicoquímicas del suelo, observándose mayor sensibilidad en las propiedades físicas (densidad aparente y porosidad) que en las químicas (pH y conductividad eléctrica). En términos generales, aunque las propiedades químicas no evidenciaron alteraciones críticas, los cambios físicos observados podrían comprometer la funcionalidad del suelo a mediano plazo, lo que resalta la importancia de considerar tanto el grado de contaminación como el tiempo de intemperización en las estrategias de manejo y recuperación.